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Una pareja feliz

Los Montoya. Una joven pareja que conocimos hoy. Da gusto compartir tiempos con discípulos como ellos. Con dos años de matrimonio y un embarazo de cinco meses, estos hermanos tienen clara la convicción de que ser servidores de Cristo es sinónimo de felicidad. Nos enseñaron sus fotos de la boda, nos sirvieron té, nos platicaron sus necesidades. Mi conclusión es que los hermanos que están cerca de ellos deben sentirse altamente bendecidos por el regalo que Dios les ha dado. Yo quiero estar en un grupo con líderes como ellos.

El primer bautismo

Digo, la primera de esta nueva época. Una nueva hermana que, según nos compartieron, había salido de dos embolias, no podía hablar, pero el poder de Dios se mostró en ella y ahora no paraba de anunciar las buenas noticias. Vino el momento culminante: “Acepto a Cristo como mi Señor y Salvador”.

La reunión de hoy valió mucho la pena: una verdadera fiesta espiritual.

No hay venganza más completa que el perdón

Acabo de leer esta frase:

“No hay venganza más completa que el perdón” (Josh Billings).

Nuestra vida es demasiada corta para andar en rencores, oidos y resentimientos. Nuestras iglesias están llenas de humanos y los humanos nos fallan. La actitud cristiana correcta ante las fallas y el dolor que otros nos causan es el perdón. Los chismes, la amargura y el odio dañan a quien los tiene y no al odiado. Es decir, el perdón nos descarga. Al final de cuéntas, Dios pagará a cada quien. Si Jesús me perdonó, ¿por qué no lo voy a hacer yo? Así que si quieres vengarte completamente de alguien, perdónalo.

Visita relámpago a Toluca

Hace once años conocí a Abel Ruiz. Luego, cristiano y ministro al fin, le perdí la huella. En mi memoria quedó, imborrable, esa época cuando un joven matrimonio daba todo para servir a un grupo de más de 200 personas. Cuando hablé con él por teléfono hace un par de días, una descarga de recuerdos me sacudieron. Era la voz del pastor. Me invitaba a dar una clase al grupo de solteros. Acepté complacido y agradecido.

Acaba de terminar esa reunión. Un grupo de diez hermanos escucharon la clase. Jorge y Selene, jóvenes recién casados, los dirigen. Hablar ahí, con Abel de testigo, me hizo sentir más que agradecido con Dios por todo lo que he vivido, bueno y malo, en esta iglesia.

Abel tiene tres hijos que yo conocí cuando eran bebés. Ahora han crecido tanto como mi añoranza por esos tiempos cuando Abel llegaba a un salón de Neza a anunciar el evangelio y yo pasaba los años difíciles de la adolescencia. Me platicó sobre sus experiencias en el campo misionero. Su vida en estos últimos cinco años me ha enseñado tanto como cinco tomos sobre la misión cristiana. Uno de esos guerreros que deben ser recordados una y otra vez.

Jóvenes y solteros

Recién regreso de platicar con dos hermanos y me sentí como pez en el agua. Hugo Zacarías dirige un grupo de jóvenes y Andrés Rodríguez uno de solteros. Ambos tienen a sus colíderes, mujeres cristianas que tienen voz y voto en la toma de decisiones para el grupo. Antes, estudiamos la Biblia con Luis Felipe, un jovensísimo que mañana cumple 17 años. Pasé una gran noche con ellos.

Digo, de los doce años de cristiano, al menos once he estado en grupos de adolescentes, estudiantes y solteros. Así que siento como propias sus necesidades y propuestas. Creo que más que propuestas quieren ya trabajar e ir resolviendo algunos asuntos. Me sentí además respaldado por su confianza y por su experiencia. Hugo tiene ocho años de ser cristiano y Andrés ¡veinte! Sin duda son inmejorables compañeros de batalla.

Nuestro equipo

Finalmente sabemos los nombres de los hermanos con quienes vamos a estar. Son 90 cristianos entre casados, solteros, universitarios y jóvenes. Y nosotros vamos a estar con los ¡unis! Un pequeño grupo de hermanos (dos) y hermanas (seis) que estudian en la universidad y que veo con mucha fe. Ahí está no el futuro sino el presente de nuestra iglesia.

Ya iremos contando más de esta familia.

Pablo a Timoteo sobre qué deben hacer los cristianos

Todos aquello que tenemos alguna responsabilidad dentro de la iglesia deberíamos leer con atención (y estudiarlas al menos dos veces año) las cartas de Pablo a Timoteo.

Si preguntamos a Pablo qué recomienda hacer en las reuniones, contestaría algo semejante a esto:

Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias a Dios por toda la humanidad. Se debe orar por los que gobiernan y por todas las autoridades, para que podamos gozar de una vida tranquila y pacífica, con toda piedad y dignidad. (…) Quiero que los hombres oren en todas partes, y que eleven sus manos a Dios con pureza de corazón y sin enojos ni discusiones. Y quiero que las mujeres se vistan decentemente, que se adornen con modestia y sencillez, no con peinados exagerados, ni con oro, perlas o vestidos costosos. Que su adorno sean las buenas obras, como corresponde a las mujeres que quieren honrar a Dios. (2 Tim 2:1-2, 8-10)

¡Oración! ¡Sencillez! ¿Cuántas veces hemos visto reuniones-espectáculos que llenan el ojo, las emociones, pero dejan sediento al espíritu? Claro que Dios no se fija en lo externo, pero lo que enseñamos refleja en parte lo que somos por dentro. Nadie me ha contado, yo mismo lo he visto, hombres y mujeres que se visten con la arrogancia propia de quienes se fijan más en este mundo. Parecen que van a un antro, a una cena de lujo, a la oficina, que a una reunión de familia para orar. No sé si es peor ver a estos vedetes espiritualosos o a los pastores que se desgarran las vestiduras cuando no ven llegar de traje  y corbata a su feligresía.

Sencillez: la regla no pasa por cuántos centímetros mide la falda o si combina la corbata. No pasa tampoco por la desfachatez o el desarreglo personal. Aquí, como en cientos de cosas, lo mejor es el equilibrio. Pablo habla de los peinados exagerados: ¿cuántos pasan más tiempo frente al espejo con una secadora eléctrica y cientos de productos de “belleza” que de rodillas y escudriñando las Escrituras? Y que no levante la cabeza el fodongo. No hay que confundir sencillez y decencia con mugre y pereza.

En todo caso, el énfasis debía estar en orar. Una reunión que no tenga oraciones profundas y de corazón puede ser bonita, puede sonar bien, pero claramente esa reunión no fue para fomentar una relación con Dios. Qué cosa tan rara que un “culto” cristiano se convierta en un culto a la personalidad del líder.

El primer día

Por andar arreglando mis blogs, anoche me dormí tan tarde que cuando me di cuenta solo tenía dos horas para dormir. El tráfico vuelve a la normalidad, es decir, el camino que normalmente se hace en veinte minutos ahora me lleva cuarenta o cincuenta. En la oficina se empieza a acumular el trabajo, los pendientes y los urgentes. El sueño llega de golpe mientras el reloj marcha con disciplina militar.

Comprenderán entonces que el cafecito que Pera y yo tomamos en el hogar de los Perez nos supo a gloria. Marín y Cristal son un joven matrimonio de misioneros recién desempacados de la ciudad de Oaxaca. Ahí pasaron sus últimos cinco años predicando la Palabra. Ahora los tenemos en la iglesia y es un verdadero oasis pasar tiempos con hermanos con ellos.

Hablamos sobre nuestras historias cristianas, las caídas, las victorias. Platicamos sobre nuestras visiones del trabajo pastoral, sobre los hermanos de Neza y su entusiasmo. Fue un gran tiempo, de esos que en el futuro serán recordados como “¿te acuerdas ese día que platicamos esto y aquello?”. ¡Qué milagro tan especial este de la amistad, del amor que caracteriza a los seguidores de Jesús de Nazareth!

Y llegó el día

Pues sí. Hoy finalmente fuimos presentados en la región. Leonel predicó con el poder que viene del Espíritu Santo y al finalizar nos encomendó predicar, enseñar y… mejor dejemos que la Escritura nos hable:

2 Timoteo 4:1-2
Delante de Dios y de Cristo Jesús, que vendrá glorioso como Rey a juzgar a los vivos y a los muertos, te encargo mucho que prediques el mensaje, y que insistas cuando sea oportuno y aun cuando no lo sea. Convence, reprende y anima, enseñando con toda paciencia.

Para mi esposa y para mi fue un momento muy especial. No negamos nuestro nerviosismo, pero también nuestras ganas por iniciar el trabajo en esta comunidad cristiana. Todavía no conocemos a los integrantes de nuestra nueva familia, pero queremos dar la gloria a Dios.

Así que, la aventura ha iniciado.

(No dejen de visitar nuestra galería).
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Cuál es el ministerio más importante

Leemos en 1 Timoteo 3:5 que “porque si uno no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?”.

Así de claro. Mi hermano y compañero de batalla Marco Chávez me dio el jueves un último consejo, de esos que por su sencillez resumen verdades complejas: “el primer y más importante ministerio que tienes que atender es tu familia”. Pero soy el líder, joven, recién casado: no importa. Tu esposa, que es tu familia, es la persona más importante a la que debes hacer brillar.

Queda claro, ¿o no?

Y para cerrar: hoy fuimos con José que se comprometió en matrimonio con Katy. Vean la foto para entender la inmensa alegría que nos dio esta celebración.

Mañana vamos con la nueva familia, en el Oriente del DF.