El enemigo enojado
Cuando quieras hacer algo que afecte o ponga en riesgo la seguridad de otro, prepárate para la resistencia. Tú mismo lo harías. Cuando percibes una amenaza, reaccionas inmediatamente a la defensiva. Pues bien, la Escritura enseña que estamos peleando contra fuerzas espirituales. Cuando esas fuerzas espirituales se sienten amenazadas o retadas, van a reaccionar. Y su reacción no es menor: van a querer atacar directamente al pueblo de Dios.
En Neza terminamos el año con mucho ánimo. En la última reunión nos sentimos tan bien que algunos incluso lloraron de la emoción. Proclamamos que Dios sería nuestro defensor y que queríamos ver Su gloria en nuestra iglesia. Muchos “Amén” se escucharon en el salón. Y también dijimos: “preparémonos porque el enemigo estará muy enojado contra el pueblo de Dios”. En la emoción de la reunión, los cristianos nos sentimos protegidos. Pero sabíamos que sí, que el Tentador haría su trabajo y que lanzaría flechas encendidas.
Menos de 24 horas después, un querido y entrañable hermano, Beni, sufrió un accidente en su casa. Al caer de su bañera, se golpeó la nuca. Es el día que él y su esposa Marta siguen buscando médicos. Ellos son los encargados de coordinar el cuidado de niños. El enemigo está enojado. 72 horas después, un hermano, miembro del grupo de oración, choca en su auto. ¿Quién seguía?
Ayer tuvimos una tarde de oración y alabanza que nos lleno de mucho ánimo, que nos descargó pues pusimos todas nuestras cargas en manos del Señor Jesús. Cantamos, nos abrazamos, leímos las Escrituras. El enemigo se siente amenazado. Hoy, mientras manejaba al trabajo, se me ponchó una llanta. No había forma de cambiarla porque me robaron la refacción. No encontré un taller para repararla. Tomó la última curva antes de entrar al trabajo. El auto derrapa, da un giro (como de perinola), se estrella contra la banqueta. Se rompen varias piezas y, por enésima vez, entrará al taller de hojalatería.
Cuando decides entregar tu vida para la causa de Jesús, recibirás ataques de los flancos más diversos. Pero, más allá del susto y del enojo, no nos desanimamos. Si Cristo con nosotros quién contra nosotros. El año 2010 ha iniciado y con ello la batalla. Él prometió que nos cuidaría pero que el Diablo, como león rugiente vería la forma en comer al rebaño. No lo permitiremos.
Este año va por la gloria de Dios. Aunque todas las fuerzas de la oscuridad se enojen.
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